Ni las motos matan, ni las cervezas violan

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Foto: Miguel Molina / END

Últimamente está de moda echarle la culpa de los muertos a las motos y de las violaciones a la cerveza. Mientras escribo éste blog, en la carretera a Masaya hay docenas de “rápidos y furiosos” enfrascados en una gran competencia por demostrar quién es más maldito con su moto. Los mismos que en horas del día se meten entre carros, postes y peatones, para llegar más rápido a … donde sea que vayan y que llevan el casco en la mano, para no despeinarse. Lo bueno es que si chocan, no gastan en enderezado y pintura, pues protegen la carrocería con sus cuerpos.

Por otro lado, está la sentencia de la corte sobre el caso de Fátima Hernández y Fárington Reyes. Los bachilleres magistrados de la corte suprema de justicia básicamente dijeron que “bolo no vale (tanto)”. No, no estoy exagerando.

Es cierto que ser juez en Nicaragua no tiene nada que ver con capacidad o buena moral, pero creo que con ésta joya de sentencia, hasta los presos de la modelo sintieron pena ajena.

Y luego están los apasionados que por indignación, pierden el enfoque del verdadero problema y quieren acabar con todas las cervezas y los que las toman, según ellos “para hacer consciencia”. No se dan cuenta que con esa actitud están validando el razonamiento absurdo de los honorables magistrados. Supongo que también van a ir a las distribuidoras de motos a reclamar porque esas “armas de dos ruedas” están acabando con los nicaragüenses.

Por eso, aunque suene tonto, me parece pertinente hacer las siguientes aclaraciones:

1- Las motos NO matan gente. Son los que manejan las motos, los que por no saber manejarlas, se viven accidentando.

2- Las cervezas NO provocan violaciones, son los violadores. Y luego los jueces de dudosa capacidad intelectual que los sueltan.